La
propuesta neoliberal de la derecha boliviana y las proyecciones del Imperio
Gringo el 2026 perdieron en las elecciones nacionales en Bolivia; derecha que
en su afán de mantener privilegios y en razón de malos perdedores buscan la victoria
post electoral usando al supuesto candidato ganador.
Entendemos
que la democracia no es en sí misma concurrir al voto, no, si se entiende que
el acto electoral está sustentado en las propuestas de los candidatos, y eso lo
entiende el Tribunal Supremo Electoral, por ello organiza y obliga a los
candidatos a presentar y exponer propuestas que en el sentido de orientación y
compromiso induzca el voto mayoritario hacia las mejores opciones para el país.
Todos
debemos tener claro que en las elecciones en el Estado Plurinacional de Bolivia
se impuso la propuesta de NO a la derecha, no al fascismo, no a Tuto Quiroga y
el no a Doria Medina. Pero ahora ellos son los que están gobernando; veamos
algunos puntos eminentemente democráticos que sustentan el pedido de renuncia de
Rodrigo Paz.
ü Rodrigo
Paz gobierna desde las propuestas de las organizaciones perdedoras dejando a
las propuestas ganadora en el baúl de la satanización
ü Conforma
su gabinete con profesionales y activistas que abiertamente se mostraron
contrarios a las propuestas ganadoras.
ü Se
alinea descaradamente al régimen fascista y genocida gringo-israelí, a sabiendas
que los votos ganadores vinieron de sectores antiimperialistas.
ü Agrede
el sentido de la organización económica comunitaria a fin de llevarla a una
ruta de mercantilización de la tierra colectiva y comunitaria.
ü Excluye
y anula al vicepresidente electo, quitándole atribuciones y competencias
constitucionales, sabiendo que los votos de las propuestas ganadoras fueron depositados
por el votante orgánico en Edman Lara (Vicepresidente del Estado Plurinacional)
ü Excluye
y se estrella contra toda incidencia o participación política de las organizaciones
sociales, promoviendo la persecución y el encarcelamiento de líderes del movimiento
obrero campesino y popular.
ü No
da razones ni explicaciones transparentes ante casos de corrupción que fueron denunciados
públicamente por los medios de comunicación y Redes Sociales. (Gasolina basura,
narco-maletas, caso Marset, otros)
ü Encasilla
su discurso de corte fascista en falsas apreciaciones de soberanía para alejar
al Estado Plurinacional de Bolivia de las corrientes progresistas de nuestra América
Latina, en contra-ruta a la conquista social lograda desde la diplomacia de los
pueblos.
ü El
silencio administrativo del Tribunal Supremo Electoral ante flagrante viraje de
la propuesta ganadora hacia la propuesta perdedora no tiene otra explicación
que sostiene una farsa y engaño plebiscitario.
ü Intromisión
gringa abiertamente socapada e impulsada por el canciller y el discurso
presidencial. (Política servil a intereses transnacionales neoliberales y
antipopulares)
ü Amenaza
persistente, enfermiza y perversa a toda protesta social
ü Inexistencia
de obras públicas e infraestructura, excesiva promesas no cumplidas y convenios
no implementados ni con las instancias autonómica, ni con las instituciones y
menos con los sectores populares
ü Otros
El
caso es claro, nos gobiernan los perdedores y por ello la movilización con
pedido de renuncia del actual gobernante es un acto eminentemente democrático.
Es
importante aclarar que la propuesta de privatización de las empresas públicas,
endeudamiento, reformas constitucionales estructurales, entrega de tierras a
los terratenientes y logias agroindustriales, sumisión al imperio gringo y a
políticas neoliberales, judicialización de la protesta social, leyes contra las
movilizaciones y otras, fueron precisamente las propuestas que perdieron en la
elecciones, y en ese entendido es democrático exigir el respeto al voto popular
desde la demanda movilizada de la renuncia de un presidente que se alinea a la
propuesta perdedora.
Escrito
por Carlos Lara
