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viernes, 18 de abril de 2014

MOVILIZACION POPULAR Y ESTRATEGIA REACCIONARIA

El paro de los comercializadores de carne de res, los bloqueos de carreteras por parte de cooperativistas mineros, las amenazas cívicas de paros en Bolivia, las movilizaciones estudiantiles en Venezuela y otras en América Latina más que consecuencia de demandas no atendidas en razón proporcional a la capacidad económica de los Estados son en sí misma la proyección de movilizaciones que buscan potenciar el capital económico y político de grupos de poder en el marco de una estrategia reaccionaria imperialista diseñada para aplicarse en países con gobiernos populares e izquierdistas. Para el caso de Venezuela, está plenamente demostrado (desde diferentes artículos y reportajes publicados en los medios de comunicación y la red), que las movilizaciones ocurren con objetivos desestabilizadores, fundamentalmente para convulsionar el orden democrático en vigencia como voluntad de las mayorías y, en el caso boliviano, como un ensayo para medir fuerzas e influencias de la derecha latinoamericana y nacional en Bolivia.

Para entender lo anterior, en los términos de interacción política entre contrarios y al calor de acontecimientos socioeconómicos, es responsable afirmar que en la región (al comprobar circunstancias y hechos del conflicto en Venezuela y Bolivia), existen evidencias de un ataque premeditado y planificado a los sistemas democráticos y estructura productivas de los países componentes del ALBA, y que está en curso un plan para aislar y evitar el fortalecimiento del bloque popular revolucionario de países con gobiernos de corte socialista y antiimperialistas.

La derecha latinoamericana desde la experiencia misma y al no contar con la preferencia del voto de parte de las mayoría ha concluido que la mejor manera de derrocar o desgastar gobiernos en América Latina es a través de movilizaciones populares y desde las acciones de apoyo por parte de activistas organizados en redes mediáticas; entonces los hechos más recientes de la presente década muestra que los mandos más reaccionarios de manera mecánica asumen que mostrándose a favor de las movilizaciones o manipulando a los movilizados pueden lograr desgastar liderazgos populares y romper lazos construidos entre la atención a las demandas populares y la gestión pública. Esto sin duda puede debilitar a los gobiernos populares pero por ahora se necesita de otras condiciones para que se fortalezca la reorganización política de la derecha, una de ellas es que desde el mismo gobierno se desmovilice a las masas que enfrentan de manera directa a la empresa privada minera, empresarial y financiera y en general a los y grupos de poder económico y otra es que en el marco normativo e institucional de los gobiernos populares socialistas se consolide una vía de desarrollo estratégico dependiente de las empresas privadas y transnacionales.

Algo de esto se viene gestando en Bolivia con el proyecto de la Ley de Minería a y Metalurgia actualmente estancada en la Asamblea Legislativa Plurinacional y está en curso con los espacios físicos ocupados de manera ilegal por los grupos de Poder en el Oriente Cruceño y, en cierta manera sin acción efectiva de control de parte de la institucionalidad competente en el tema agrario.

Pero por la convicción con la que se dan los procesos revolucionarios en Bolivia y por esa mirada política celosa de las masas en cuanto a la implementación conspirativa derechista es evidente que hasta ahora, al imperio, sólo le ha funcionado las acciones de masa en circunstancias particulares y casos concretos al interior de la clase media, pero en todos los casos no le ha posibilitado estructurar una instancia opositora sólida y centralizada de manera que las movilizaciones le signifique logros importantes dentro una estrategia única.

Sin embargo (con la idea anterior de por medio), sería un error pensar que los planes reaccionarios no se han posicionado en sectores y regiones importantes, de manera que con estos avances (por simple deducción) lo que se irán viendo a lo largo de los próximos meses y años (si se los deja actuar libremente) serán nuevas movilizaciones. Sin duda y se decía arriba que el imperio y la derecha están en ajustes estratégicos y en la lógica del error y acierto, sin importarle bajas humanas que mediáticamente son expuestas como “excesos” del poder gubernamental.
A las fuerzas políticas en disputas electorales y radicales o disputas meramente ideológica en el campo progresista les corresponde entender históricamente que desde las movilizaciones populares se instauraron las democracias participativas en Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros, y que un copiado mecánico de métodos y estrategias de la lucha revolucionaria para cumplir objetivos reaccionarios y pro imperialistas es insostenible, esto por ahora para el caso boliviano y venezolano.

En definitiva es evidente que los cambios operados en nuestra América generó una conciencia y nueva perspectiva revolucionaria de manera que las “masas” afines a los cambios que se dan en América no están prestas para ser manejadas por la derecha y el imperio, pero no por ello el Gobierno debe actuar pasivamente esperando que se le vengan las movilizaciones encima, esto en el sentido de afirmar que si bien es evidente que el imperio norteamericano intenta revertir los avances democráticos y de participación social, es también evidente que para defender los avances del proceso de cambio, no será posible sólo desde la gestión pública o las preferencia mayoritaria en el ámbito electoral, sino manteniendo a las fuerzas del cambio en permanente movilización y caminando en la ruta de las transformaciones estructurales. Bolivia no descuida este hecho y no debe hacerlo, en cambio es probable que Venezuela SI esté dejando este aspecto para un segundo round en la pelea contra la derecha venezolana.

Tres apreciaciones para tomar en cuenta

1. Mirando una estructura orgánica: Por responsabilidad política ante el caso de las movilizaciones mencionadas al inicio del presente texto, lejos de cualquier paranoia antisubversiva a la que pueda aducir la oposición política, es imperante introducirse a campos de análisis que permitan u obliguen al pensamiento revolucionario corroborar la existencia de un proyecto de estructuración política en base a acciones desestabilizadoras. La derecha latinoamericana y el imperio están con la tarea de construir un bloqué sólido de clase para revertir el actual orden legal y democrático y desarticular la estructura o el componente revolucionario y socialista del gobierno central y los otros tres Órganos del Estado Plurinacional.

2. Mirando la finalidad de la movilización: De manera comparativa, mientras las fuerzas revolucionarias impulsaron las movilizaciones populares desde la conciencia de clase, estableciendo la prioridad y el valor de la preservación de la vida, hoy la derecha y grupos de poder manipulan las movilizaciones de sectores de la clase media empujando a los protagonistas a actos de violencia propiciando muertes en sus propias filas. Para esta derecha retrógrada las muertes y la victimización son mecanismos de motivación para profundizar las contradicciones entre el Gobierno y la Población y en consecuencia las vías para desgastar los liderazgos populares y socialistas; definitivamente la reacción actúa con la perversidad capitalista entregando a sus adeptos a la muerte planificada y ejecutada por ellos.

3. Mirando al Estado: A diferencia del siglo pasado, de aquellos años de lucha donde fueron las fuerzas revolucionarias las impulsoras de acciones de desestabilización a regímenes militares y gobiernos capitalistas y burgueses, y con ello constructoras de la nueva democracia participativa y comunitaria, hoy son el imperio y la derecha latinoamericana quienes se comprometen en tareas desestabilizadoras a gobiernos y sistemas democráticos populares (ya lo hicieron antes), en un franco desafío a las mayoría democráticas de los pueblos y con uso de tácticas y estrategias desarrollada por fuerzas revolucionarias pero con objetivos totalmente antagónicos, lo que en definitiva descubre la perversidad y deshumanización de los fines reaccionarios de la movilizaciones y acciones políticas de la derecha.

Para la derecha ahora y como siempre “El fin justifica los medios”

La Paz, 18 de abril de 2014

jueves, 13 de febrero de 2014

ESCEPTICISMO IZQUIERDISTA



ESCEPTICISMO IZQUIERDISTA
Por Carlos Alejandro Lara Ugarte
Exponemos una interpretación particular sobre el papel de la izquierda en los procesos revolucionarios y en las transformaciones políticas en Bolivia a objeto de entender su rol y participación en la actual administración del Estado. A partir de ello el presente escrito expone observaciones a una parte del escrito de James Petras titulado “Radicalismo en el exterior, ortodoxia en casa”
En las jornadas de las luchas sociales del siglo pasado las fuerzas revolucionarias “ se inspiraban”, para la creación de propuestas e implementación de su praxis revolucionaria, en las transformaciones estructurales reales de los estados, en acciones emancipadores de liberación y la lucha de clases entendiendo plenamente sus contradicciones antagónicas; ahora, la izquierda boliviana en semejanza a otras fuerzas y agrupaciones políticas afines y de tendencias diversas, cambian estratégicamente “esas” fuentes movilizadoras o, por usar una analogía con el campo literario, cambian sus “musas” revolucionarias. La izquierda boliviana, hija del republicanismo colonial y de la lucha de clases, empujados ahora por las transformaciones institucionales, reacomodan en unos casos, y cambian en otros sus fundamentos históricos materialistas y principios ideológicos marxistas, por un campo de interés fundamentalmente electoralista. A decir de muchos escritos la Gestión Pública y la administración del Estado ligado al liderazgo de Evo Morales son las principales fuentes de debate político e ideológico que retoma la izquierda.
Es notorio cómo, las fuerzas a la que se hace mención en el párrafo anterior, concentran grandes esfuerzos por generar esquemas discursivos desde la crítica y análisis a la gestión Evo Morales y en menor medida desde la proyección Teórica-Práctica del Estado Plurinacional “diseñado” en la Asamblea Constituyente; por ejemplo en unos casos dejan a un lado las bases de su accionar ideológico y optan por centrar su acción partiendo de la valoración a la gestión gubernamental 2006 – 2013 con el fin aparente de asumir una posición de apoyo u oposición a la candidatura de Evo Morales y en otros, desde una fundamentación principista e ideológica aportan o cuestionan el curso del Proceso de Cambio y la Revolución Democrática y Cultural en aras de proyectar o encaminar los cambios estructurales que a los largo del siglo pasado fueron bases y sustento movilizador. De manera similar en estos márgenes se mueven las posturas de analistas y libre-pensantes de la izquierda tradicional opositora o afín al actual gobierno.
En la mirada anterior desde una lectura o un análisis medianamente riguroso del contenido de los artículos y escritos publicados en la prensa es posible y necesario en primera instancia aproximarse a descubrir nuevos intereses, hechos y circunstancias generadas por el accionar de lo que fue históricamente la fuerza del pensamiento crítico y antagónico al capitalismo.
Así y analizando desde un primer centro pre electoral y en la lógica a la que induce la democracia representativa se puede conocer en cierta manera el subjetivo político y proyección militante de la izquierda nacionalista, marxista, maoísta, trotskista, estalinista, guevarista, katarista, indigenista, reformista, anarquista y ultrista, entre otros.

jueves, 9 de enero de 2014

PARTICIPACIÓN SOCIAL EN EL ESTADO PLURINACIONAL



PARTICIPACIÓN SOCIAL EN EL ESTADO PLURINACIONAL
Por: Carlos Alejandro Lara Ugarte
Los nuevos desafíos en el diseño y la ejecución de la gestión pública fundada en la praxis democrática demanda una serie de especulaciones teóricas y acercamientos prácticos en el campo democrático y político, desde una posta que suponga al menos el previo conocimiento o la voluntad de aceptación sobre el avance real de la participación social en la generación y diseño de políticas públicas.
Este avance, que no es planteamiento teórico aislado de una práctica, se percibe de manera real en cuanto existen cambios objetivos en las relaciones de la sociedad y la institucionalidad estatal. Ignorar lo dicho en cierta manera significaría negar los avances de la democracia participativa y consulta en el Estado Plurinacional y sobre todo significarían cerrar el camino para que esta pueda ir más allá de las unilaterales formas determinadas por aquella vieja estructura de la democracia representativa que consolidaron históricamente el beneficio de minorías de poder con visión conservadora.
La lógica de legitimar la Gestión Pública desde la delegación artificial del poder del soberano en la figura institucional representada fue y aún es el esfuerzo por mantener la invisibilidad de la participación social; y es la reproducción dimensional del poder de unos cuantos manteniendo los esquemas perversos de la vieja lógica del Estado Republicano colonial en manos de las viejas oligarquías y la determinación de políticos defensores de expresiones e intereses del poder colonial, imperialista, terrateniente y burgués.
Flujo político de la participación social hacia la democracia participativa.